El yoga del Sol

La salida del Sol

La Enseñanza de la fraternidad Blanca Universal invita a sus discípulos a que asistan todas las mañanas a la salida del Sol. Los hermanos y hermanas se reúnen antes de la salida del Sol en un lugar especialmente escogido para esta actividad.

Algunos temas de meditación

«Más nos acercamos al Sol con nuestro espíritu, con nuestra alma, con nuestro intelecto, con nuestro corazón, más nos acercamos al centro universal que es Dios, porque en el plano físico, el Sol es el símbolo de la divinidad, su representación visible, tangible».

«El trabajo que hacemos en la mañana a la salida del Sol, a través de la meditación y de las oraciones, tiene como objetivo restablecer el vínculo con nuestro Yo superior, construir un puente entre nuestro yo inferior  y nuestro Yo superior, el cual vive en la felicidad, en el júbilo, en una libertad sin límites, en Dios».

«Una ley mágica entra en acción: mirando el Sol todo nuestro ser comienza a volverse semejante a él. Para llegar a ser un día como el Sol, luminosos, calurosos, llenos de vida, es necesario mirarlo con mucho amor y mucha confianza».

Desde 1937, el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov anunciaba que el Sol jugaría un papel cada vez más grande en la vida de los hombres. Esta previsión ya ha sido verificada en el arte, en la ciencia, en la tecnología y en la recreación. Pero sólo un dominio aún no ha sido tocado: el de la vida espiritual. No obstante, es allí, justamente, en donde el Sol aparece en su verdadera dimensión.

El Maestro  decía: «El Sol no solamente es el astro que brilla en el mundo físico, también es inteligencia con su luz. Es el amor, es un impulso hacia todo aquello que es positivo,  constructivo y también es la vida espiritual, la vida pura…

El Sol es el símbolo de los tres principios superiores que son el calor, la luz y la vida.

Para que crezcan las semillas que el Creador depositó en nuestra alma, en nuestro espíritu, en nuestro corazón, en nuestro intelecto, en nuestro cuerpo físico, debemos acercarnos al Sol. El día en que el hombre comience a acercarse al Sol espiritual, todos los gérmenes depositados en él, podrán crecer, dilatarse o dar frutos».

«Asistir a la salida del Sol es escalar la pendiente de la montaña espiritual para alcanzar la cima. La conquista de la cima es larga y difícil, pero es lo único que vale la pena porque es en la cima en donde se encuentra la Fuente de todos los bienes.

Al concentrarse en el punto más elevado, ustedes se ven obligados a proyectarse siempre más adelante, a superar nuevas etapas.  No pidan nada diferente a alcanzar la cima, el Sol, Dios, y recibirán todo: la luz, la belleza, la salud, el saber, la riqueza, el amor, la felicidad…

Por supuesto, a causa de la  opacidad de la materia que los envuelve, ustedes no sentirán inmediatamente grandes cambios. Pero en la medida en que hagan esfuerzos, el camino se abre, un puente se restablece entre ustedes y las regiones celestes y un día bastará con que se concentren sólo algunos minutos en esas regiones para sentir pronto la plenitud. Ninguna práctica espiritual sobrepasa el hábito de concentrarse en la imagen de la cima, del Sol. De esta manera, ustedes llegan a desencadenar ciertas fuerzas y desde la cima se pronuncian algunas órdenes respecto a ustedes y sus oraciones son complacidas.

La Ciencia Iniciática nos explica que estamos construidos a la imagen del universo. También en nosotros se eleva una cima, un Sol: el Yo superior. Por lo tanto, cuando nos concentramos en la cima del universo,  en el Señor, cuando  le oramos, cuando le suplicamos, logramos tocar la cima  de nuestro ser y así desencadenamos vibraciones tan puras y sutiles que al propagarse producen en nosotros transformaciones extremadamente benéficas.

Para obtener verdaderas realizaciones, es necesario siempre intentar tocar la cima, el punto que organiza todo, que ordena todo. Al aproximarse a la luz, al calor, a la vida del Sol,  ustedes se aproximan a la cima que está en su interior,  a su Yo superior,  a Dios… y reciben sus bendiciones».

«El Sol penetra la Tierra, la fertiliza y ella se cubre de flores y frutos. Todo el mundo se alimenta gracias a la penetración que el Sol realiza en la Tierra . Entonces, vale la pena  meditar en este gran misterio.

El Sol proyecta sus rayos, pero ustedes no deben contentarse con recibirlos como si fueran vegetales o animales. Tienen todo un trabajo que hacer a través del pensamiento, con el fin de que los rayos los penetren  como lo hacen  los alimentos, el agua, el aire. Por lo tanto, dirijan su atención hacia ellos y díganles: “Oh rayos luminosos, vengan, entren en mí”. Al ser conscientes de que a través de sus rayos, el Sol les transmite su vida, su amor, su sabiduría, ustedes se preparan para recibirlos y se abren miles de puertas por las cuales los rayos pueden entrar. Y no solamente mejoran su salud, sino que también purifican sus sentimientos y aclaran sus pensamientos. Ya que los rayos están vivos y son poderosos, ustedes pueden imaginar que los almacenan en las células de su cerebro, pero sobre todo en el plexo solar, porque el plexo solar es como una reserva de la cual ustedes  después pueden tomar energía según sus necesidades.

Pero nunca olviden que las cosas actúan según la manera como las consideran. Si consideran que son útiles, mágicas, poderosas, las amplifican. Son ustedes los que, por su pensamiento, por sus convicciones, tienen una influencia decisiva: sí, mucho más importante que los objetos o las condiciones. La luz, evidentemente, puede penetrarlos a pesar de su conciencia, pero si están atentos, llenos de buena voluntad para participar en su trabajo, con la convicción de que algo crece y se agranda dentro de ustedes, poco a poco, sentirán vibrar nuevas fuerzas. Y en ese momento, también, a su vez, ustedes pueden enviar la luz que han recibido del Sol.

Si aman a alguien y realmente quieren ayudarlo con todo su amor, envíenle su luz, penétrenlo con los rayos de su luz, imaginando que todos sus órganos, que todas las células de su cuerpo son impregnadas  con el fin de que sea lavado, purificado, vivificado, resucitado. Esto es el verdadero amor. Sí, penetrar los seres y las cosas a través del pensamiento, a través de los rayos de la luz».