La Enseñanza

«El discípulo de la Fraternidad Blanca Universal  no puede seguir siendo un ser estrecho y limitado, porque representa al hombre de la nueva vida que debe desarrollarse en todos los dominios. Debe actuar con un desinterés absoluto y esto es hacer Karma-yoga. Debe buscar a Dios, amarlo, adorarlo, y esto es hacer Bhakti-yoga. Debe meditar y concentrarse para llegar a dominarse, para llegar a dominar todo el pueblo de sus células, y esto es hacer Radja-yoga. Cuando está sentado en meditación en la Roca o cuando ejecuta los ejercicios de nuestra gimnasia por la mañana o los de la Paneuritmia, hace, si se quiere, ¡Hatha-yoga! Proyecta luz y colores, se rodea con una aura luminosa: hace Kriya-yoga. Se concentra en el fuego y éste le da la posibilidad de quemar todas las impurezas que hay en él: hace Agni-yoga. Procura sin cesar ser dueño de su palabra, no pronunciar palabras que separen a los seres, que introduzcan en ellos la duda o el desánimo, y se esfuerza, por el contrario, en ser un creador de la nueva vida, lo cual es hacer Chabda-yoga. Finalmente, se concentra en el Sol, lo ama y lo busca, lo considera como una puerta que se abre al Cielo, como la manifestación de Cristo, el representante de Dios, y esto es hacer Surya-yoga. El discípulo que lo practica no rechaza ninguno de los otros yogas; al contrario, se convierte en un ser completo, vive en la plenitud. Les muestro el nuevo ideal, el nuevo modelo de la humanidad que se crea en la Fraternidad Blanca Universal: seres cuyo ideal es desarrollar todas las cualidades y virtudes».