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Cuarto Congreso Internacional de Navidad

2020 - 2021

Tercer Congreso Internacional de Navidad

2019 - 2020

Segundo Congreso Internacional de Navidad

Del 19 de diciembre 2018 al 6 de enero 2019

TESTIMONIO DE UN HERMANO

MIS DÍAS EN ZAFIRO

Son varias las razones que me llevaron a Zafiro, pero solo me referiré a dos. Una la puedo explicar con las palabras que corresponden a mi formación: La curiosidad, la otra razón no, porque corresponde más aun impulso interior, a una especie de instinto natural muy antiguo, que se hace más agudo y sensible alimentado en el silencio y en una constante necesidad de introspección, que puede ser, también, consecuencia de una forma superior del hambre de saber.

A esto debo añadir que la belleza, y el orden que ésta exige para poder ser, son también algo que hace que mi mirada se concentre en Zafiro. La belleza es una expresión del amor; eso me inquieta y me mueve porque sé que lo bello, lo genuinamente bello, es también una forma sublime de superar el dolor, una rebeldía del alma que no se conforma ante la ignorancia, y una bandera con que la vida confronta la muerte. 

No soy portador de una curiosidad especial o privilegiada, no. Porto la misma naturaleza que se nos ha otorgado a todos en el origen y la he cincelado, para entenderla, a martillazos de voluntad; muchas veces equivocando o ignorando el curso de la meta Divina con su brillo, para seguir las inciertas trochas de mi frágil humanidad, pero como a todos, para mí el Sol tampoco ha estado oculto. 

Mi permanencia durante algunos días en el Segundo Congreso Internacional de la FBU en Colombia con sede en Zafiro, trascendió la frontera física. Disfruté reflexivamente la disposición fraterna de los participantes que allí se encontraban; eso me permitió estar atento a las conferencias y a las demás actividades que se realizaron, varias de ellas con la rica sencillez de los oficios cotidianos, pero destaco ante todo la belleza de los cantos, sus contenidos y la armonía que también está incrustada en el momento de oración, antes y después del yoga del alimento.  

Indudablemente la geografía física de Zafiro llama la atención porque percibo en ella una especie de página cósmica que facilita comprender lo que allí se entrega, pero a la vez exige, además de una alta concentración, una disposición espiritual que puede encontrar su molde en las manifestaciones naturales que el universo otorga: las noches con el cielo despejado invitando a los ojos a ver más, el sonido del viento en el bosque de ocales y robles, trayendo a nuestros oídos los cantos naturales de siempre en nuestro planeta, quizá afinados entre el follaje con la partitura cantada del alma eterna; y entre ese dibujo natural e infinito, los amaneceres esperados para estar atentos, tras nuestro movimiento, al encuentro con el Sol. La abundancia de cada amanecer nos nutre, cada relámpago de luz ilumina una letra de nosotros mismos, pero no nos ciega, al contrario, aumenta nuestro ver. 

Conservo aún en mi memoria emocional y en la memoria de mis sentidos la resonancia de ese alimento superior, y aunque no voy a la búsqueda de nada, porque toda la verdad está a la mano y nacemos con ella sembrada en nuestro corazón, celebro todo aquello que nos permite ver que es así, y que nos ayuda a indagarlo porque nada está oculto para la mirada que nace en el amor. 

Un hermano en el amor,

Pedro Villalba Ospina

5 de marzo de 2019

Primer Congreso Internacional de Navidad

Del 19 de diciembre 2017 al 7 de enero 2018

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